Controles de tránsito: Hay tantos casos positivos por drogas como por alcohol

Los controles de alcoholemia y algunas esporádicas campañas informativas lograron crear un poco de conciencia en los conductores sobre los peligros de manejar luego de beber. Pero ahora las estadísticas muestran un nuevo peligro: el año pasado, el Gobierno porteño detectó casi el mismo porcentaje de conductores bajo efectos de drogas (0,7%) que de alcohol (0,8%). En todos los casos fueron hombres.

Los datos surgen de un informe de la Subsecretaría de Tránsito y Transporte del Gobierno porteño. Del total de automovilistas que dieron positivo, el 40% había consumido cocaína y el 30% había fumado marihuana, mientras que en tercer lugar aparecieron opiáceos y otros psicofármacos.

Los controles se hacen de jueves a domingos de 20 a 6 en lugares rotativos, aunque se suelen elegir las zonas con más actividad nocturna y boliches. A diferencia de los controles de alcoholemia, el test para detectar drogas no se hace en el auto del particular sino dentro de un móvil del personal de Seguridad Vial.

¿Cómo es el control? Se toma una muestra de saliva con un aparato sobre la lengua, que en unos cinco minutos determina si se encontraron cocaína, marihuana, opiáceos, anfetaminas y benzodiacepinas.

Si el test dio positivo, se labra un acta de contravención y se secuestra el vehículo. El artículo N° 111 del Código Contravencional impone una multa de $ 200 a $ 2.000 o hasta diez días de arresto, el mismo castigo que para los casos de alcoholemia positiva. Pero en la mayoría de los casos los infractores terminan haciendo una probation.

Hay otra diferencia con los controles de alcoholemia. En caso de que el conductor haya dado positivo a alguna droga, puede pedir que le hagan una contraprueba. En ese caso, los agentes de tránsito lo llevan al hospital público más cercano donde se le realiza un análisis de orina. En cambio, si el conductor se negara a este segundo control, se deja una constancia de su decisión ante testigos y se incluye el acta en el expediente judicial.

La conducción bajo efecto de estupefacientes compromete sensiblemente la seguridad vial. Una persona drogada pierde coordinación, experimenta un relajamiento muscular, ve afectada su capacidad de reacción, se le nubla la vista, no puede medir adecuadamente el tiempo y el espacio, y además puede ser más propenso a tomar riesgos extremos. El tiempo de espera desde que se consumió hasta que se puede conducir porque se disiparon los efectos depende mucho de la droga y la cantidad consumida y el cuerpo de la persona.

Esta relación entre consumos de drogas y seguridad vial acaso se puede inferir de otra estadística oficial. Según un informe del Observatorio de Adicciones del Gobierno porteño de octubre de 2011 (último disponible), un 4,8% de las consultas realizadas por accidentes en las guardias de cuatro hospitales (Penna, Piñero, Alvarez y Santojanni) fueron por personas que habían consumido sustancias psicoactivas, y que en varios casos habían protagonizado accidentes de tránsito.

El primer país en implementar este tipo de controles fue Australia. Luego le siguieron unos 20 países europeos, como Francia, Italia, Bélgica, Hungría, Grecia y Suiza. En tanto, Buenos Aires es la primera ciudad latinoamericana en implementarlos. “Es un desafío muy grande y un orgullo ser la primera y única ciudad en Sudamérica en hacerlos”, aseguró Guillermo Dietrich, subsecretario de Tránsito y Transporte de la Ciudad.

 

 FUENTE: CLARIN.COM  10/07/2013

Escrito por

Federación de Cámaras del Comercio Automotor de la República Argentina
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