Proponen una auto popular para «para todos y todas»

La famosa estanciera que nació en la década del ’50 vuelve a ser noticia, y sus recuerdos se reavivan «más que nunca».
Alejandro Robba, economista de La Gran Makro, una agrupación de profesionales afínes al gobierno, sugirió en una cuenta de Facebook reavivar la industria local a través de la fabricación del vehículo argentino
«¿Queremos que vuelva la 4×4 nacional y popular?», se pregunta Alejandro Robba, ex Subsecretario de Coordinación Económica del Ministerio de Economía, en la cuenta que posee la organización en la red social.
«No existe mucha magia para seguir por el camino de la reindustrialización y alejar la restricción externa: profundizar la sustitución de importaciones y exportar bienes no tradicionales (mucho mejor si son industriales). Para eso debemos fundamentar una política industrial que aliente la fabricación nacional de productos con trabajo, insumos y cerebro argenta», explica Robba.
«Creo que falta militar este proceso y se debe empezar por proponer una consigna simple a la sociedad, y en particular a los pibes que vienen acostumbrados a soñar con lo último de lo último: ¿Ud. está dispuesto a consumir productos nacionales que no estén en la frontera tecnológica y de diseño (tecnología media), si con eso se preserva y aumenta el trabajo de los argentinos?
«Parece simple, pero no veo otro camino para profundizar este proyecto político que machacar y consensuar este acuerdo social. Si no lo hacemos, vuelven los 90, se los aseguro», aseguró.
Los recuerdos de la Estanciera
La Estanciera nació de manos de la empresa Industrias Kaiser Argentina (IKA), quien fabricó hasta 1970 un utilitario de origen nacional, bajo licencia de Willys-Overland Motors de EE.UU.
En 1955 se firmó el contrato que dió origen al establecimiento de la empresa con su primitiva denominación y en marzo del mismo año comenzó la construcción del Centro Industrial Santa Isabel en la provincia de Córdoba.

El 19 de marzo de 1957 nacieron los primeros modelos, y ocho años más tarde comenzó a exportarse a Guatemala.
En su primera etapa contaba con un motor Willys Continental 6 cilindros de 3.707 CC con una potencia de 115 HP y una caja de 3 velocidades.
Luego aparecieron las primeras variantes, primero con palanca al piso y luego al volante, y ofrecía la posibilidad de elegir entre la tracción trasera o doble tracción (4×4) a partir del año 1959.
Las versiones que completaban la oferta eran las siguientes:
Rural: vidriada, con asientos traseros y su portón trasero se dividía en dos hojas de apertura, una hacia arriba y otra hacia abajo.
Furgón Utilitario: su portón trasero -compuesto por dos hojas- se abría hacia los costados (tipo Traffic) y sólo tenía vidrios en estas puertas, no en los paneles laterales.
Baqueano: era la camioneta de la línea, la misma estructura pero con caja abierta.
Rural 4×4
En 1966 la Estanciera sufrió el cambio más importante de su historia: atendiendo al diseño de Willys Overland do Brasil el frontal pasa a ser más bajo, se separan los faros, se ensancha la parrilla y de ese modo se aleja de la imagen característica de los jeep de hasta entonces, adoptando un aspecto más similar a la pick-up que en la Argentina se conoció como Gladiator.
La denominación popular para esta nueva línea fue Estanciera brasilera. Llegaron a fabricarse 71.000 unidades en las diferentes versiones.
Ahora, 43 años después del fin de su fabricación, un economista propone recomponer parte de esa industria.

FUENTE; IPROFESIONAL.COM 16/06/2013

Escrito por

Federación de Cámaras del Comercio Automotor de la República Argentina

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