Los autos importados vuelven a ser noticia: para acceder a algunos modelos, hay que esperar hasta octubre

El stock cayó y las marcas acusan derrumbes del 50% a 90% en ventas, mientras que terminales argentinas festejan nuevo récord. Varias concesionarias hablan de entregas en el segundo semestre. Por pelea Giorgi-Moreno, lo pactado en 2011 con la funcionaria ahora quedó en revisión.

Pese a los pronósticos agoreros y al enrarecimiento del clima político y económico, la industria automotriz cerró un primer trimestre del año con un nivel de ventas que pocos empresarios imaginaban.
En efecto, los directivos de las principales compañías instaladas en el país se preparaban para un arranque del 2012 turbulento y, sin embargo, la realidad los «premió» con nuevas «tasas chinas» de crecimiento en cuanto a patentamientos en marzo, mes en el que se registró un incremento del 20%.
Así, el primer trimestre marcó un nuevo récord histórico. Y las terminales radicadas en la Argentina que más provecho le sacaron a este boom de ventas fueron Fiat, con un alza del 24%, Chevrolet (21%), Renault (19%), Volkswagen (17%) y Toyota (15%).
En este contexto, el presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), Viktor Klima, aseguró que «de mantenerse la tendencia, la industria automotriz seguirá siendo factor fundamental del desarrollo económico, al igual que en 2011 cuando el sector explicó el 50% de todo el crecimiento fabril, completando así un ciclo de ocho años consecutivos como motor de la industria».
Sin embargo, en el país de la «sintonía fina», donde la administración, el monitoreo y el control de las importaciones se ha convertido en una verdadera cuestión de Estado, no todas las empresas del sector están de fiesta.
Por el contrario, la contracara de estos «festejos» está representada por aquellas compañías automotrices que no desarrollan procesos productivos en el país y cuyo negocio depende en un 100% de la importación.
Sucede que estas firmas, a pesar de haber acordado a lo largo de 2011 sus planes de negocio con el Gobierno, están volviendo a padecer el fortalecimiento del «cerrojo» oficial.
En efecto: todas las compañías que en la Argentina comercializan únicamente vehículos del exterior, el año pasado cerraron sus respectivos acuerdos bajo el plan conocido como «1 a 1″, que obliga a toda empresa a compensar cada dólar por importaciones con otro dólar por ventas al mundo.
Para cumplir con esta exigencia, las automotrices importadoras -a cambio de poder ingresar autos-, se comprometieron a exportar desde biodiesel, hasta frutas, pasando por aceite de oliva, vinos, agua mineral e incluso hasta alimento para animales, sólo por mencionar algunos de los tantos productos que componen el abanico de alternativas.
Sin embargo, en un escenario en el que el control de los dólares crece y no muestra signos de relajarse, muchas de estas compañías, pese a tener un acuerdo firmado, están teniendo cada vez mayores problemas para ingresar 0Km al país para así comercializarlos en el mercado local.
Se está notando que, más allá de los acuerdos que se alcanzaron a lo largo de 2011, el Gobierno sigue muy firme en el control de las importaciones en todos los sectores, y el automotriz no es la excepción. Esto está generando largas demoras en la disponibilidad de unidades y está complicando seriamente a algunas compañías».
Al respecto, según pudo confirmar este medio, en varios concesionarios de marcas oficiales se registran plazos de entrega que van de los tres a los seis meses.
Es decir que un potencial comprador tiene que esperar incluso hasta el mes de octubre para hacerse de alguna unidad, lo que le genera la disyuntiva entre patentarlo este año o directamente «aguantar» hasta el próximo.
Incluso, hay modelos ya lanzados en el país para los que ni siquiera hay fechas precisas de entrega a causa del «cerrojo» oficial.
El directivo de una automotriz, que pidió estricto off the record por temor a ser «amonestado», alertó que «lo que está sucediendo está más que claro: si bien al momento de la firma solía estar Guillermo Moreno, las negociaciones las llevó adelante la ministra de Industria Débora Giorgi. Y ahora esos acuerdos no son tan bien vistos como antes».
Sucede que, con el espaldarazo que recibió el secretario de Comercio Interior a partir del 10 diciembre y con el régimen de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación en su poder, se impuso un nuevo marco para el tan vapuleado escenario que enfrentan las automotrices importadoras.
«Muchos estaban confiados en que, al firmar el acuerdo el año pasado, se iba a poder trabajar sin problemas. Pero la realidad es que Moreno, ahora que puede controlar a su gusto todas las operaciones, está manejando sus tiempos según sea su necesidad de dólares», disparó el directivo.
En esta línea, Ferrario deslizó una idea similar: «Los planes que el Gobierno firmó con las empresas para equilibrar la balanza son anteriores a la exacerbación del control de las importaciones que rige en la actualidad. Y se nota que el cuidado de los dólares está más firme que nunca».
El otro costado del boom: demoras, caras largas
Luego de un relevamiento realizado por iProfesional.com por numerosos concesionarios oficiales de marcas importadas ubicados en la Ciudad de Buenos Aires, se pudo corrobar el problema que atraviesan numerosas compañías que, pese a haber firmado con el Gobierno, actualmente disponen de unidades a cuentagotas y a medida que se les van liberando los embarques.
La coreana KIA, por ejemplo, es una de las grandes perjudicadas por este cerrojo: en el primer trimestre de 2011 había logrado vender casi 890 unidades, mientras que en el mismo período de este año el nivel de patentamientos se desplomó a 476 vehículos, lo que equivale a una baja del 46%.
En un concesionario oficial ubicado en la Avenida San Martin, las caras son de total desolación. Uno de los titulares aseguró que «estamos teniendo muchos problemas con las entregas. Del modelo Soul, que tendría que ser un éxito de ventas, tenemos una sola unidad con caja automática. Para otras versiones o colores hay que esperar más de 90 días. Lo que nos envían desde la empresa está muy por debajo del nivel de demanda».
«Nuestra política en general es no tomar señas por miedo a que no podamos cumplir, ya que esto depende de que el Gobierno libere los autos en la Aduana», acotó.
Consultado sobre otros modelos, como el Cerato o la clásica Sportage, el directivo ratificó que «tenemos poco y nada de stock. Los problemas se están dando en todas las líneas de la marca».
En el caso de Hyundai, los niveles de ventas también se han visto golpeados: la marca asiática había logrado patentar en el primer trimestre del 2011 unas 2.425 unidades, pero en este comienzo de año lleva vendidos apenas 1.246 vehículos, lo que implica un desplome de casi el 50%.
En un concesionario oficial ubicado en la avenida Córdoba también hay caras de extrema preocupación: «Del i-10 no tenemos nada de nada. Hay que esperar recién al segundo semestre para ver si hay novedades. Estamos trabajando sin unidades en stock», aseguraron a iProfesional.com.
Una situación similar se vive en otro local emplazado sobre la avenida Libertador, en Zona Norte. Allí, uno de los encargados aseguró que «del i-10, que por ser un auto económico era uno de los más exitosos de la marca, no tenemos existencias. De ese modelo vendíamos 50 unidades al mes y ahora gracias que llegamos a cinco».
«Nos queda uno blanco con caja manual. Para otro color hay que esperar, por lo menos, unos tres meses», aseguraron.
El dato a destacar que este vehículo entry-level (entrada de gama) de la marca coreana en el primer trimestre del año pasado se había ubicado entre los 50 más vendidos de la Argentina. Este año, en cambio, desapareció del ranking, a pesar de haber experimentado un completo restyling y de estar equipado con un motor más potente y eficiente.
En el caso de su «hermano mayor», el i-30, desde el concesionario tampoco pudieron dar precisiones en cuanto a plazos de entrega: «Los que llegaron el mes pasado ya los teníamos vendidos. Ahora, no sabemos cuándo nos van a volver a enviar más unidades. Tampoco estamos tomando señas porque, supuestamente, se va a lanzar la nueva generación. Pero recién a fin de año, eso es todo lo que sabemos».
En el caso de Honda, los niveles de ventas también son una «sombra» respecto del panorama del año pasado. La marca japonesa, si bien produce vehículos en el Mercosur, es otra de las que sufre por la política de restricción a las importaciones y la imposición del plan del 1 a 1: en el primer trimestre de 2011 había comercializado cerca de 7.000 unidades, pero entre enero y marzo de este año apenas logró superar poco más de la mitad de esa cifra. Así, las 3.700 unidades vendidas implicaron un derrumbe del 47%.
En un concesionario Bavarian Motors aseguraron que «en lo que es la línea Fit tenemos entrega inmediata, pero después, para modelos como la CRV, directamente hay que esperar hasta principios de agosto o septiembre, si uno busca alguno de los colores más demandados».
En otro establecimiento oficial, emplazado en Caballito, brindaron un panorama aun peor: «Del Civic línea nueva no tenemos más unidades. A todos los clientes les tenemos que explicar que está previsto que recién lleguen en octubre. Los faltantes se están sintiendo y mucho».
En el caso de un modelo más económico, como es el caso del City, el vendedor aseguró que «del LX tenemos un solo modelo en color gris topo. Para otra variedades hay que estar pensando recién para julio».
Otra automotriz cuyas ventas no levantan cabeza es Alfa Romeo: pese a la fuerte apuesta que llevó adelante con sus recientes lanzamientos, la marca sigue sin encontrar el rumbo.
Durante el primer trimestre del año apenas pudo patentar 93 unidades, lo que implicó un derrumbe de casi 34% en relación a los 140 0Km que logró vender en el mismo período de 2011.
En el caso del Mito, que parecería no conquistar el gusto de los argentinos, el mes pasado apenas arañó los 10 vehículos, un magro nivel que lo llevó a perder diez escalones en el ranking y así quedar casi afuera de los «top 100» (en marzo del año anterior había colocado 29 unidades).
México: el nuevo frente de conflicto que mete miedo a automotrices
El otro foco de conflicto que complica a las automotrices es la disputa que se abrió entre el Gobierno Nacional y el de México, dado que la Argentina busca renegociar el acuerdo bilateral vigente debido al súbito incremento del déficit comercial -del orden de los u$s1.000 millones anuales- por el fuerte crecimiento que registró el ingreso de autos provenientes de ese país.
En este contexto, el ministro de Economía mexicano, Bruno Ferrari, alertó que «es importante que lo sepan en Argentina y en el mundo: nosotros no podemos estar jugando con lo ya firmado; eso es lo que da certeza a las inversiones y México es un país que siempre ha cumplido con sus pactos internacionales».
Asimismo, indicó que si Argentina quiere seguir adelante con su idea de cancelar el compromiso, «nosotros estamos pensando en acudir a la OMC para denunciar prácticas que no están apegadas al comercio internacional».
Como contrapartida, la respuesta del Gobierno Nacional fue contundente: «Ante los indicios de que México no está dispuesto a negociar el acuerdo automotriz, el gobierno Argentino está evaluando denunciar unilateralmente ese convenio y dejarlo sin efecto», dispararon fuentes oficiales.
La diferencia entre el «cerrojo» de Moreno y el potencial boicot a los autos mexicanos es que este último conflicto también tocaría los intereses de empresas con presencia fabril en el país, dado que -en caso de que caiga el acuerdo- para ingresar a la Argentina, los vehículos de ese origen deberían comenzar a tributar un arancel del 35% y no del 0%, como ocurre actualmente, lo cual los dejaría prácticamente fuera de mercado.
En concreto, entre los vehículos que ya están bajo la mira del Ejecutivo y que podrían comenzar a «escasear» en los concesionarios locales figuran:
• Chevrolet Aveo
• Ford Fiesta Kinetic Design
• Volkswagen Bora
• Volkswagen Vento
• Volkswagen Beetle
• Fiat 500
• Honda CR-V
• Nissan NP300
• Nissan Sentra
• Nissan Tiida
• Dodge Journey
Las automotrices que se podrían ver alcanzadas están preocupadas. Primero, por el nivel de imprevisibilidad del Gobierno y, en segundo lugar, porque buena parte de sus negocios y donde mejor rentabilidad obtienen, depende de sus importaciones desde México».
«Si esto llega a niveles más hostiles, habrá compañías perjudicadas. Todos los modelos que Nissan vende en el país, por ejemplo, son de México. En tanto, el Aveo es clave para Chevrolet porque está entre los diez más vendidos de la Argentina; Honda también se vería perjudicada con la CRV que está entre los más exitosos de la marca», recalcó Ferrario.
Tal como queda de manifiesto, si bien la industria automotriz está transitando un 2012 sin grandes turbulencias y mucho mejor de lo que lo que los expertos esperaban inicialmente, la «obsesión» del Gobierno por el dólar está limitando la expansión de algunas marcas, generando que el actual escenario sea capitalizado por un puñado de empresas.

FUENTE: IPROFESIONAL.COM 11/04/2012

Escrito por

Federación de Cámaras del Comercio Automotor de la República Argentina
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