Producción de autos creció sólo 1,2% por “avalancha” brasileña

En la industria automotriz se mantiene una situación dual: por un lado, el Gobierno celebra el boom de ventas y lo presenta como un claro síntoma de reactivación.
Como contrapartida, la producción no está haciéndose eco de ese “efecto derrame”, a punto tal que el período enero-julio cerró con una caída -si bien leve-, de 1,6%.
En efecto, los patentamientos en julio mantuvieron la tendencia positiva, de la mano de una interesante tasa de variación de casi 23% respecto del mismo mes de 2016.
Así las cosas, la comercialización de 0Km acumuló un alza del 32% durante los primeros siete meses del año. Y esta performance es la que hace prever a directivos de automotrices que podrán superarse los 800.000 vehículos patentados, lo que convertiría al 2017 en el segundo mejor período de la historia, por detrás del récord logrado en 2013.
El problema es que la industria, si bien mostró síntomas de mejoría en los últimos meses, no termina de recibir de lleno el impacto positivo de esta mayor demanda que se registra en concesionarios.
Este jueves, ADEFA, entidad que nuclea a las terminales que operan en el país, informó que en julio la producción de autos superó las 38.160 unidades, lo que implicó un alza tímida, de apenas 1,2% en relación con igual mes de 2016.
Así las cosas, en el acumulado del año se produjeron poco más de 257.500 vehículos, lo que implicó una caída de 1,6% respecto del mismo lapso del período anterior.
La performance de junio deja un sabor agridulce: si bien culminó en terreno positivo, lo cierto es que se trata de una variación baja respecto de mayo y junio, cuando se habían logrado tasas interanuales de casi 14% y 9%.
En este contexto, Joachim Maier, titular de ADEFA, afirmó que “seguramente concluiremos el año con las principales variables industriales en positivo”.
El directivo agregó que gran parte del crecimiento que se registra en materia productiva está apalancado por la categoría de utilitarios y pick-ups.
“Es una tendencia muy positiva, puesto que muestra el camino de la economía, ya que estamos hablando de la adquisición de bienes de capital, de trabajo, es decir, bienes que sólo se compran ante un aumento o una expectativa de futuros negocios”, afirmó.
El dato no es menor y está vinculado con un cambio de ciclo histórico para esta industria: por primera vez, en el país se están fabricando más vehículos comerciales que autos de pasajeros, fenómeno del que dio cuenta iProfesional (ver nota: Cambio histórico para la industria: ya se fabrican más pick-ups y camionetas que autos).
Mejoran las ventas al mundo, pese a Brasil
Al analizar las exportaciones, se observa que los envíos totalizaron 14.522 unidades en julio, marcando así un alza del 12%.
Es una cifra interesante, dado que se está consolidando un 2017 con despachos al exterior en terreno positivo, de la mano de un crecimiento del 11% durante los primeros siete meses del año.
Sin embargo, se trata de un porcentaje considerablemente menor que el 36% interanual que se había anotado el sector en junio.
Un dato clave es que Brasil continúa sin reaccionar: en lo que va del año, el país vecino importó casi 69.700 autos argentinos, lo que implicó unas 9.100 unidades menos que en 2016.
Así, el share de ese mercado sobre el total exportado hoy es del 62%.
Cabe destacar que en un buen año, como 2013, la Argentina había colocado en ese destino unos 227.400 vehículos para el mismo período, con un share de más del 86%.
Cabe destacar que las ventas de vehículos nuevos en Brasil concluyeron el primer semestre con un crecimiento del 3,6%, el primer resultado positivo para ese período desde el año 2013.
Pese a ello, las perspectivas todavía son cautas: la entidad que nuclea a las terminales del país vecino prevé que se patentarán 2,1 millones de unidades en 2017, un 4% más que en 2016.
Esta tasa de variación, por cierto, no alcanzaría para enderezar la crisis de esa industria.
Basta saber que en 2012 los brasileños compraron 3,6 millones de vehículos, un 71% más que la meta que se espera alcanzar este año.
Por eso es que las automotrices nacionales, así como el propio Gobierno, están poniendo el foco en potenciar otros mercados regionales, como Colombia, México, Perú y Chile, donde los volúmenes son más pequeños pero hay terreno por crecer.
Clave: se venden más importados
El otro problema que sirve para entender por qué la industria no pisa el “acelerador” está vinculado con que la demanda interna hoy está ayudando a vender más pero no a producir más.
Básicamente porque el grueso de la oferta que alimenta los patentamientos está siendo abastecido con autos importados, en su mayoría de Brasil, economía que ve en la Argentina un “reservorio” para colocar los vehículos que no encuentran compradores en su propio mercado.
Las ventas mayoristas brindan información clave porque son datos anticipatorios de lo que luego se verá plasmado en el mercado minorista:
-Entre enero y julio, las terminales despacharon a su red de agencias unas 344.900 unidades que provinieron de Brasil, además de México, Asia y otros mercados.
-Esto representó un salto del 44% respecto de igual lapso de 2016.
-Como contrapartida, las compañías vendieron a concesionarios apenas 142.659 autos nacionales, con una caída interanual muy preocupante, del 10,5%.
Así las cosas, con los vehículos “albicelestes” en baja, la participación de los importados se consolidó en las ventas mayoristas: pasaron de representar poco más del 60% en 2016 al 70% en la actualidad.
En diálogo con iProfesional, Marina Dal Pogetto, directora del Estudio Bein, señala que la mayor parte del rojo comercial con Brasil obedece, justamente, al “incumplimiento del flex”.
La experta se refirió así a la fórmula que establece que por cada dólar exportado a ese país en autopartes y vehículos, las empresas locales pueden traer de ese mercado por el equivalente de hasta 1,5 dólares sin arancel.
Sin embargo, este cupo no se está respetando. A punto tal que por cada vehículo que se exporta al país vecino, las terminales importan de ese origen hasta cuatro veces más de unidades.
Las automotrices se atajan y afirman que el flex vence a mediados de 2020. Esto implica que las compañías tienen unos tres años por delante para compensar ese rojo.
Sin embargo, el fuerte desbalance empujó al Gobierno a que, de ahora en más, deban constituir garantías –en efectivo, aval bancario o seguro de caución- en caso de exceder dicho cupo.
FUENTE; IPROFESIONAL.COM 04/08/2017

Escrito por

Federación de Cámaras del Comercio Automotor de la República Argentina
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